Cuánto cuesta una consulta de tarot en Barcelona
De ocho euros a noventa por lo mismo. Te explico qué hay detrás de esa diferencia, porque casi nunca es la calidad de la lectura.
Hace un par de meses me llamó una mujer de Horta. Antes de contarme nada me preguntó, un poco a la defensiva, cuánto le iba a costar. Se lo dije: ocho euros los quince minutos. Se quedó callada y luego soltó: «es que la anterior me cobró noventa».
Le pregunté qué le habían hecho por noventa euros. Una consulta de media hora. Ni más cartas, ni más tiempo, ni nada especial: media hora de teléfono.
Voy a contarte lo que se cobra de verdad en Barcelona y, sobre todo, qué explica que un mismo rato de conversación cueste ocho euros o cueste noventa. Te adelanto la conclusión: casi nunca es la calidad de la lectura.
Lo que se cobra en Barcelona
Sin dar nombres, porque no va de eso, estos son los rangos que me encuentro cuando alguien me cuenta lo que ha pagado antes de llamarme:
- Números 806 y similares: entre 1,20 € y 1,60 € el minuto. Media hora se va a unos cuarenta euros, y no lo ves hasta que llega la factura.
- Consulta telefónica con tarjeta: lo normal está entre 8 € y 35 € según los minutos. Aquí hay de todo.
- Consulta presencial en un local del centro: de 40 € a 90 € la sesión, a veces más si el sitio tiene decoración y sala de espera.
- «Trabajos», rituales y amarres: de 200 € a varios miles. Esto no es una tarifa, es un timo, y lo he escrito con detalle aquí.
Por qué la misma media hora cuesta cuatro veces más
Hay tres razones y ninguna tiene que ver con lo bien que se leen las cartas.
El local
Un piso en el Eixample con dos salas cuesta lo que cuesta. Ese alquiler sale de algún sitio, y sale de tu consulta. Yo tuve consulta abierta en la calle Torrijos hasta 2016 y sé exactamente cuánto de mis precios de entonces era lectura y cuánto era metro cuadrado.
La captación
Si has llegado a alguien por un anuncio, ese anuncio se ha pagado. Los sectores donde la gente llama una vez y no vuelve tienen que gastar mucho en aparecer, y eso multiplica el precio de la primera consulta. Es un negocio de captar, no de fidelizar.
La intermediación
Hay plataformas donde quien te lee las cartas se lleva una fracción de lo que pagas. El resto se queda por el camino. No estoy diciendo que sea ilegítimo, estoy diciendo que estás pagando estructura.
Cuando comparas precios de tarot no estás comparando lecturas. Estás comparando alquileres, publicidad y comisiones.
Lo que cobro yo y por qué
Con tarjeta, en el 931 258 044: quince minutos ocho euros, media hora catorce, la hora veintitrés. IVA incluido y el precio lo sabes antes de que yo toque la baraja.
No es barato porque yo valga menos. Es barato porque no pago alquiler de local, no tengo sala de espera, no hay nadie entre tú y yo, y llevo treinta y dos años en esto: la mayoría de la gente que me llama ya me había llamado antes o viene de que alguien le ha dado mi número. No necesito recuperar en una consulta lo que me ha costado encontrarte.
Y hay una cosa más, que es de las pocas de las que estoy orgullosa: si al colgar sientes que no te ha servido de nada, me lo dices y te devuelvo el dinero. En treinta y dos años ha pasado pocas veces. Poder ofrecerlo es, en el fondo, la única garantía de calidad que existe en este oficio.
El 806, que es otra cosa
El otro número que tengo, el 806 008 335, funciona distinto: se carga en tu factura telefónica a 1,21 € el minuto desde fijo y 1,57 € desde móvil, IVA incluido. Existe porque hay gente que no quiere dar datos de tarjeta por teléfono, y me parece razonable.
Pero seamos claros con las cuentas, que para eso escribo esto: si vas a hablar media hora, el 806 te sale por unos cuarenta euros y la tarjeta por catorce. El 806 solo compensa para consultas cortas o si de verdad prefieres no dar la tarjeta. Los dos precios están publicados y no me molesta en absoluto que eches la cuenta.
Cómo comparar sin equivocarte
Tres preguntas y ya sabes con quién estás hablando:
- ¿Cuánto cuesta, exactamente, antes de empezar? Si la respuesta lleva un «depende de lo que salga», cuelga. No hay ninguna razón honesta para no dar un precio.
- ¿Qué pasa si quiero parar a los diez minutos? La respuesta correcta es que paras y ya está.
- ¿Hay algo más que se pueda cobrar después? La respuesta correcta es que no. Nunca. Nada.
Fíjate en que ninguna de las tres pregunta por el precio en sí. Diez euros pueden ser caros y treinta pueden ser baratos. Lo que hace cara una consulta no es la cifra: es que la cifra no estuviera clara desde el principio.
Y lo de los noventa euros
A la mujer de Horta no le dije que le habían robado, porque no le habían robado: aceptó un precio y le dieron el rato que le habían prometido. Le dije otra cosa, que es la que te digo a ti.
Que una consulta de tarot cuesta más o menos lo que un menú del día. Que si te cuesta lo que una cena para dos, alguien está pagando un local o un anuncio. Y que si te cuesta lo que un mes de alquiler, ahí ya no estás pagando una lectura, estás pagando miedo.
Esta semana, si estás dudando entre llamar a una o a otra, haz una cosa muy aburrida: apunta en un papel lo que te cobra cada una por media hora y si el precio te lo han dicho antes de preguntar o después de insistir. Con eso ya tienes casi toda la información que necesitas.