Amor
Si sigue o no sigue, si vuelve o no vuelve, si eso que sientes es amor o es miedo a quedarte sola. Te leo a ti dentro de la relación, no a la otra persona: eso no se hace.
Tarot y videncia en Barcelona
Soy Marta Tezanos. Nací en un pueblo de Cantabria, aprendí a leer las cartas mirando a mi abuela en la mesa de su cocina y llevo desde 1990 viviendo en Barcelona.
Atiendo por teléfono, a cualquier hora, y te digo lo que veo aunque no sea lo que quieres oír. Si buscas alguien que te prometa milagros, no te va a gustar hablar conmigo. Si buscas claridad, escríbeme.
Me escribes tu pregunta por WhatsApp y te respondo con un audio. Sin coste y sin dar datos bancarios. Cómo funciona.
En qué te puedo ayudar
En treinta años he escuchado prácticamente de todo, pero casi siempre acaba reduciéndose a una de estas seis preguntas. Elige la tuya.
Si sigue o no sigue, si vuelve o no vuelve, si eso que sientes es amor o es miedo a quedarte sola. Te leo a ti dentro de la relación, no a la otra persona: eso no se hace.
Trabajé seis años en una residencia y sé dónde está la raya: no diagnostico ni hablo de enfermedades. Hablamos de cómo estás llevando lo que te está pasando.
Cambiar de empleo, aguantar un año más, montar algo tuyo, ese jefe que te está apagando. Las cartas no te contratan, pero ordenan lo que llevas meses dando vueltas.
No te voy a dar números de lotería ni predecir la bolsa. Sí te puedo ayudar a ver de qué agujero viene la angustia y qué decisión estás retrasando por miedo.
Irte o quedarte, decirlo o callarte, firmar o no firmar. Ponemos las opciones encima de la mesa una a una y miramos qué cuesta cada una de verdad.
Esa sensación de estar viviendo una vida que no elegiste del todo. Es la consulta más lenta y la que más me gusta, porque no hay prisa ni hay nadie a quien culpar.
Conoce mi historia
Nací en Selaya, en el valle del Pas, en 1971. Mi abuela Carmina leía la baraja española en la mesa de la cocina a las vecinas que venían con un problema. No cobraba y no se llamaba vidente. Decía que aquello no era un don, era saber escuchar.
Me vine a Barcelona con diecinueve años a estudiar auxiliar de enfermería, y pasé seis años en una residencia del Guinardó, casi todos de noche. Ahí aprendí lo único que de verdad hace falta para este oficio: acompañar a alguien que tiene miedo sin mentirle.
En 1994 me pagaron mi primera consulta. En 1997 cambié la baraja española por el Tarot de Marsella y no he vuelto atrás. Tuve consulta abierta en la calle Torrijos, en Gràcia, hasta 2016. Desde entonces atiendo solo por teléfono, desde mi casa.
«Las cartas no te dicen lo que va a pasar. Te dicen lo que ya sabes y no te atreves a mirar.» — La Carmina, mi abuela
Nuevo · sin coste
Me escribes tu pregunta por WhatsApp y te contesto con un mensaje de voz. Sin pagar nada, sin dar datos bancarios y sin compromiso de llamar después. Si te sirve, ya sabes dónde estoy; si no, no me debes nada.
Abres el chat y me cuentas qué te ronda. No hace falta que sea una pregunta redonda: la mitad de las veces la vamos encontrando entre las dos.
Con el Tarot de Marsella, sobre la mesa, igual que en cualquier consulta. Ni programas ni cartas al azar de una web.
Te explico con mi voz lo que veo, lo bueno y lo que no te va a gustar. Lo escuchas cuando puedas y las veces que quieras.
Se abre WhatsApp con el mensaje empezado. Solo tienes que añadir tu pregunta.
Consulta conmigo
Mis compañeros y yo atendemos las 24 horas del día, todos los días del año. Somos un equipo pequeño de tarotistas y videntes de Barcelona y del resto de España, gente a la que conozco en persona y a la que he visto trabajar. El precio lo sabes antes de empezar.
IVA incluido. Precio cerrado: eliges los minutos antes de empezar y no se cobra nada más. Si al colgar sientes que no te ha servido, te devuelvo el dinero.
Llamar al 931 258 044IVA incluido. El importe se carga en tu factura telefónica. Servicio para mayores de 18 años. Cuelga cuando quieras: solo pagas los minutos hablados.
Llamar al 806 008 335
Mi filosofía de vida
No deciden por ti. Ponen delante lo que ya sabes, en un orden que por fin puedes mirar sin apartar la vista.
Prefiero perder una clienta a decirle lo que quiere oír. Una tirada que solo consuela es una tirada inútil.
El tarot que primero te asusta y luego te vende la solución me parece la peor estafa que existe en este oficio.
Eso no lo aprendí en un curso. Lo aprendí de noche, en una residencia del Guinardó, cogiendo manos.
Precio a la vista, minutos contados, sin sorpresas y sin «te llamo yo, que te sale más barato».
Últimas entradas del blog
Escribo yo, no un redactor. Casi siempre a partir de una consulta que me dejó pensando.
La consulta de cinco euros casi nunca es el precio: es el gancho. Cómo funciona el señuelo y qué es barato de verdad.
Leer el artículo →
De ocho a noventa euros por lo mismo. Qué explica esa diferencia y cómo comparar precios sin llevarte un susto.
Leer el artículo →
Siete preguntas que deberías poder hacerle a cualquiera antes de darle tu dinero. Si falla una sola, cuelga.
Leer el artículo →
Preguntas frecuentes
No. Cerré la consulta de la calle Torrijos en 2016 y desde entonces atiendo solo por teléfono, desde mi casa en Gràcia. Al principio me daba pena; hoy creo que se lee mejor así. Sin la cara del otro delante, la gente cuenta antes la verdad.
Con tarjeta, en el 931 258 044: 8 € los 15 minutos, 14 € la media hora y 23 € la hora, IVA incluido y precio cerrado antes de empezar. Si prefieres no dar datos bancarios, el 806 008 335 se carga en tu factura telefónica a 1,21 €/minuto desde fijo y 1,57 €/minuto desde móvil, IVA incluido.
No, nunca, ni yo ni nadie de mi equipo. No existen. Quien te cobre por un amarre te está robando, y normalmente te va a pedir una segunda cantidad porque «el trabajo se ha complicado». Si te ha pasado, denúncialo.
No leo a terceros que no han pedido la consulta. Me parece una falta de respeto y además no funciona. Lo que sí hago es leerte a ti dentro de esa relación, que suele ser exactamente lo que necesitas saber.
No. Desconfía de quien te diga «el 14 de marzo». Yo hablo de ciclos: cosas que se están cerrando, cosas que están a punto de moverse, cosas que van para largo. Eso sí lo veo en las cartas.
Cuelgas. Con el 806 solo pagas los minutos hablados. Con tarjeta, si al terminar sientes que no te ha servido de nada, me lo dices y te devuelvo el dinero. Ha pasado pocas veces en treinta años y me parece bien que se sepa.
No hace falta cita, ni registro, ni contarme tu vida por escrito. Llamas, me dices qué es lo que de verdad quieres saber, y empezamos por ahí.