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Cómo elegir tarotista en Barcelona sin que te tomen el pelo

Escribir «tarot Barcelona» en Google y elegir el primero que salga es una manera estupenda de perder cuarenta euros. Va una guía honesta, aunque me deje a mí en mal lugar en algún punto.

Tres cartas del Tarot de Marsella junto a un cuaderno de notas sobre un mantel de terciopelo verde

Hace unos meses me llamó una chica de Sant Antoni. Antes de contarme su problema me soltó, casi pidiendo perdón: «Es que he llamado a tres y las tres me han dicho cosas distintas». Le dije que era normal y que el problema no eran las cartas, era el criterio con el que había elegido.

Así que voy a escribir lo que le expliqué a ella, que es lo mismo que le contaría a una amiga. Y sí, soy parte interesada: yo cobro por esto. Léelo sabiéndolo.

Las siete preguntas

1. ¿Cuánto cuesta, exactamente, antes de empezar?

Esta es la primera y la que más descarta. Una tarotista seria te dice el precio antes de tocar la baraja: tantos minutos, tanto dinero, IVA incluido. Si la respuesta es «depende de lo que salga», «según la profundidad del trabajo» o «eso lo hablamos luego», cuelga. No hay ninguna razón honesta para no dar un precio.

2. ¿Qué baraja usa y desde cuándo?

No hay una baraja mejor que otra. Marsella, Rider-Waite, Thoth, baraja española: todas valen si quien las maneja sabe. Lo que importa es que tenga una y lleve años con ella. Quien te diga que trabaja «con lo que le pida la energía del momento» probablemente no ha estudiado ninguna.

3. ¿Da fechas exactas?

Si te dice «el 14 de marzo te llama», estás ante alguien que se lo está inventando. Nadie pone fechas de calendario. Lo que sí se puede leer son ciclos: algo que se está cerrando, algo que se moverá pronto, algo que va para largo. Es menos espectacular y es lo único que se sostiene.

4. ¿Lee sobre otras personas?

«Dime qué está pensando él» es la petición más frecuente y la que hay que saber rechazar. Quien acepta leer a alguien que no ha pedido la consulta te está vendiendo lo que quieres oír, porque además nunca vas a poder comprobarlo. Lo correcto es leerte a ti dentro de esa relación.

5. ¿Ofrece amarres, rituales, limpiezas o retirada de males?

Aquí no hay matiz posible: si te ofrece cualquiera de esas cosas, es una estafa. No funcionan, no existen y el negocio siempre acaba igual, con una segunda cantidad porque «el trabajo se ha complicado». En Barcelona hay gente cobrando miles de euros por esto ahora mismo.

6. ¿Qué pasa si tienes un problema de salud?

Pregúntalo directamente. La respuesta correcta es «vete al médico» y nada más. Yo trabajé seis años de auxiliar en una residencia y sé perfectamente dónde está la raya. Quien te diga que te ve «una energía baja en el estómago» y te ofrezca hacer algo al respecto está jugando con algo muy serio.

7. ¿Puede grabarse la conversación o te presiona para volver a llamar?

Una consulta termina cuando termina. Si al colgar te quedan tres llamadas perdidas, un mensaje diciendo que ha visto «algo urgente» o una oferta de segunda consulta con descuento por hoy, ya sabes lo que hay. La urgencia es la herramienta de venta más vieja que existe.

Cinco frases que deberían hacerte colgar

  • «Tienes un mal echado.»
  • «Puedo trabajar para que vuelva, pero tenemos que actuar hoy.»
  • «La primera consulta es gratis.» (Nunca lo es. Se cobra después y más caro.)
  • «Veo una desgracia, pero no te la puedo contar por teléfono.»
  • «Yo no me equivoco nunca.»
La estafa clásica de este sector tiene siempre la misma forma: primero te asusto, después te vendo la solución al susto.

Lo que no importa tanto como crees

Que sea presencial. Mucha gente busca un gabinete físico en Barcelona pensando que da más garantías. No las da. Un local en el Eixample con velas y música de arpa no acredita absolutamente nada, y encima te va a costar el doble para pagar el alquiler. Yo cerré mi consulta de la calle Torrijos en 2016 y leo mejor por teléfono.

Las reseñas de cinco estrellas. Se compran por doce euros las diez. Las reseñas de tres estrellas bien escritas dicen mucho más.

Los años de experiencia por sí solos. Yo llevo treinta y dos y lo digo en mi web, pero treinta años haciéndolo mal siguen siendo treinta años haciéndolo mal. Escucha cómo te habla en los primeros dos minutos: ahí está toda la información.

La prueba de los dos minutos

Si tuviera que quedarme con una sola señal, sería esta: fíjate en si te pregunta o si te habla.

Quien empieza soltándote una parrafada sobre tu aura antes de saber cómo te llamas está recitando. Quien empieza preguntándote qué es lo que de verdad quieres saber, y luego se calla y te escucha, está trabajando.

Es lo que hago yo al descolgar, y no por método comercial: es que la mitad de las veces la consulta cambia entera con esa respuesta. La gente llama preguntando por el marido y acaba hablando de su trabajo. Llama preguntando por el trabajo y acaba hablando de su padre.

Y si te has equivocado

Pasa. Has llamado, te han contado una película y has pagado. No te machaques: el timo está diseñado por gente que lleva años puliéndolo y te pilla justo el día que estabas más floja.

Si te han cobrado por un ritual o un amarre, denúncialo. Es estafa y en España hay sentencias. Guarda los justificantes de pago, los mensajes y el número al que llamaste. Y si lo que quieres es contárselo a alguien que lo entienda sin juzgarte, para eso también estoy.

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Pregúntame lo que quieras

Precio cerrado antes de empezar y, si al colgar no te ha servido, te devuelvo el dinero.